
En la fiesta religiosa de San Juan se ha logrado la primera meta de concientización y valoración a lo autótocno, por ende de su cultura, de su raza y de su propia fuerza de trabajo y organización. Hace dos años atrás cuando se hizo el repoblamiento con llamas se le hizo la promesa que se iba a comer carne de llama entre rizas de dudas y escepticismo asumieron el reto. Este importante proceso estuvo y sigue sostenido en el liderazgo de Leandro Aguilar y Rolando Aspiros. Hoy podemos decir que la llama sabe a desarrollo y que se está consumiendo una valiosa carne llena de proteinas y de categoría ecológica. La crianza de las llamas tiene variados fines, carne, piel, lana, carga y servicio al turismo.
