En un recondito pueblo andino, Chilia, el joven Eduardo Baras, después de concluir sus estudios universitarios ha retornado a su pueblo a ser un ejemplo en creatividad y producción industrial. Ha creado un producto propio, una cerveza cuya marca es: "SERPIENTE DE ORO". Esperamos que los gobiernos locales que ahora reciben millones por la serpiente de oro logren traducirlo en proyecto que ayuden al desarrollo productivo e industrial de nuestros pueblos que claman por empleo sostenible.
Mis sinceras felicitaciones y compromiso de promoción y difusión de este importante producto. Creo que debería recibir el premio a la creatividad productiva. Si las autoridades locales no lo hacen, nosotros lo haremos.